domingo, 31 de julio de 2011

casandra, la de la belleza y la verdad


Casandra tiene el don de la sabiduría y la belleza
Es rubia y de ojos pardos
Cuida a su padre anciano
Sabe alemán y es perro en el horóscopo chino
No lloraría jamás con un claro de luna
Pero el olor a cebolla la turba de una manera horrorosa

Casandra no viaja en bicicleta, pero nunca paga la micro
Dispara palabras por minuto y su elocuencia templa las tardes de primavera
Fuma hoja en los portales
Le gusta usar el pincel en contra el mundo
Y en su tiempo libre bebe cerveza en algún bar con sus amigos los artistas vagos
Que muy lejos de hacer arte
Prefieren escribir historias de sexo lésbico

Casandra tiene el don de la belleza y la verdad, pero le ha costado caro
Febo la ha marcado, y la ciudad adolecente que habita
No puede tocarle, no puede amarle, ni besarle

Ardió Troya, la lección debería generar aprendizaje
Tanto derramamiento de sangre, tantos amores perdidos

El coro lo componen los ciudadanos, la verdad sale a la luz
Si el hambre toca a Casandra
Son las frágiles piernas del caballo las que cederán
Haciendo caer a la bestia, muriendo los aqueos
Venciendo Troya y Casandra quedando como mentirosa
Y como la voluntad de los dioses en inevitable
Casandra no mentirá

Casandra ríe y busca las perlas que perdió en el bar la otra noche
Me mira con cara de niña pequeña
Luego evita mi mirada, pero yo insisto en fotografiarla
Mañana te escribiré una canción Casandra
Mañana soñaré contigo
Espero que nos encontremos mañana por la tarde y que me cortes el pelo
Que vayamos con las otras niñas a comer helado
Y que en diciembre vayamos a la playa
Que me digas qué autores lees y que coincidamos en los gustos
Que nos encontremos por casualidad
Es así como ocurren las cosas bellas


Agosto del 2009

domingo, 19 de junio de 2011

anagnórisis del gigolo


La cama no está hecha,
Los platos no están lavados
No hay condones en el baño

El living está hecho mierda
Yo también
La tele ni la radio agarran la señal

No hay teléfono disponible
El internet no funciona
Algo apesta en Dinamarca

Mi celular se echo a perder
La vecina solo quiere droga
Las seriales las repiten

Mi cuerpo viene cargado
Perdió mi equipo de futbol
El ascensor no sirve

No tengo calzoncillos
Tengo juguetes sexuales sin batería
De nuevo me quedé sin plata para revistas porno



Mi casa huele a fritanga
El living es un desastre
Mi pieza es un caos

No tengo ropa planchada
El water tiene caca
Y hay cotonitos sucios esparcidos

Entra frio en la casa
Hay goteras en el armario
Tengo acidez

El baño está tapado
En los cajones hay calzones de mi ex
El dvd no lee las películas

El vecino de arriba no para de follar
No me pagan hasta fin de mes
Debo los gastos comunes

Me cortaron el gas
Se acabó el kétchup
La estufa se murió



Las frazadas apestan
No tengo jabón
Se me perdió el corta uñas

Las ollas tienen hollín
Los quemadores están sucios
Se terminó el papel confort

Presté mi playstation
El cargador del notebook se quemó
El timbre de la casa se fundió

Mis amigos vienen por interés
Estos bóxer me aprietan las guebas
Tengo olor a pata

Acabé mis cigarrillos
La puta no ha llegado
Ni lo hará

Rajé mis bluyines
Mis calcetines tienes papas
La bici está pinchada



Necesito usar lentes
Estoy repleto de espinillas
No tengo plata para presto barba

El insomnio me acosa
Tengo alergia
Me picó una abeja


Yo te sigo amando
Pasa a buscarme
A la esquina de siempre

martes, 3 de mayo de 2011

fragmento de mi novela

Alba:

Al parece estoy enferma. Tos. Flema. En Barcelona nunca me enfermaba. Mi madre nos alimentaba bien. Rara vez caíamos enferma.
Ahora me siento débil. Los cigarros que me fumo por la ansiedad tampoco ayudan a mi salud.
Doy vueltas por esta ciudad: de madrugada, de tarde, de noche. Viendo películas mexicanas, sin sentido, vagando, buscando comics de infancia o máquinas fotográficas de segunda mano.
Toso y escupo.
Hoy me pasó algo curioso. Escupí sangre. La sangre salió de mis encías.
Doy vueltas por la ciudad: de noche, de madrugada, con frio y con calor. Por eso debo estar enferma. Dar vueltas me ha enfermado.
Como no he salido hoy, doy vuelta en la cama. Una vez acostada, sigo dándome vueltas. Me pelvis es el centro un reloj y las esquinas de la pieza son números irreconocibles.
No debo demostrarme nada. Esta vida me da asco. Mucho asco. Estoy demasiado triste esta noche. Tenía ganas de salir. Por mi bienestar no lo haré. Aunque podría ponerme a tomar. Después de dos o tres copas de vino la angustia desaparecería.

fragmento de mi novela

pablo:

Mi muerte tiene una justificación religiosa. Cuando deje el mundo terrenal, mi alma se reencarnará. No moriré. Solo cambiare de estado por un tiempo. No le tengo miedo al karma. Sé que mi misión en la tierra ha terminado. Espero la muerte impaciente.
Para no aburrirme estudio una carrera, voy a talleres (diversos, no concluyo ninguno) y preparo algunas obras y proyectos artísticos. Nada de relevancia. Formas vulgares de asesinar el tiempo. Las líneas de mis manos, la llamada quiromancia, no avalan mi teoría de muerte próxima, mas si la de que mi misión ha concluido, con o sin éxito, nadie podrá confirmarlo. Las líneas de mis manos me dicen que aunque he cumplido mi misión la hora de mi muerte no es próxima, que mi calidad de vida irá disminuyendo hasta perderme en una vejez aburrida. Una larga existencia sin motivación.
¿para qué esperar?
Me diluyo. Mi sien espera una bala. Mi cuerpo espera un impacto en el pavimento. Mi esófago espera veneno, o floripondio. Necesito llamar la atención. Necesito tocar fondo una vez más. Mi padecer es circunstancial. ¿Debo terminar lo que empecé? ¿Quien dice que debe ser así? ¿mis padres? ¿el estado? ¿Dios?