martes, 8 de febrero de 2011

barcelona y yo

lunes, noche en el tren

dia uno
martes

monserrat
plaza espania
escuela de disenio hospital
cena internacional
dormir trankilo y levemente borracho

dia dos
miercoles
dia de gaudi

parque guell
sagrada familia
casa balto
comer en casa
disco horrenda
barceloneta
noche por el gotico
noche de devendra

dia tres
jueves
cambio de hostal

cafe del terror
check in
gotico
catedral
mercado viejo
mercado ondulado
museo de picasso
museo de disenio
ciudad del teatro

bar tekila she lost control; lust for life
noche afuera

dia cuatro
viernes
desayuno afuera
el dia de la pasta, el sol y las azoteas
laguna mental; la pau
noche de weed y vino


dia cinco
sabado

alba por la maniana
camp nou
dormir

dia seis
domingo

holandes y musica para volar en catalunhia
orden desorden de las cosas
tarde de bicicleta
comiendo sopa y tomando vino
tabaco accidentado
fiesta brazilera a la catalana
borracho y catalêptico
vuelta al hostal

dia siete
lunes

despertar brutal pero dulce
check out
fallido intento de llegar al montjuic
horas de suenio y musica
la ultima cena
libres y libros
despedida
noche en el tren

dia ocho
martes

llegada a paris
llegada rennes

sábado, 4 de diciembre de 2010

los discos del año




mena- javiera mena







the plastic beach- gorillaz




audiovision- gepe


múscia, gramática, gimnasia- denver

lunes, 29 de noviembre de 2010

Buzzcocks en Chile

28 de noviembre



Pasado las seis de la tarde del domingo me junté con un antiguo amigo del colegio. Hace meses que ya teníamos nuestras entradas y el acuerdo de ir juntos a ver a Buzzcocks.
Con resaca del sábado y una botella de cerveza non fuimos caminando desde la moneda hasta el teatro novedades. A las 7 de la tarde, hora en la que se nos citaba, ya estábamos en la puerta. La verdad es que esperaba encontrar un público cargado al punk, o en su defecto, jóvenes alternativos de vestimenta raras sacadas directamente desde los 70. Salvo un par de excepciones el público se veía muy diverso y de edades dispares, pero en su mayoría jóvenes comunes y corrientes.

Tras más de una hora de espera abrieron las puertas. Adentro el tiempo se hiso más tedioso. Subió la banda nacional “machuca”, que normalmente tienen un buen show en vivo, cargado al metal, pero tuvo una presentación opaca y excesivamente larga, más de 40 minutos. Tocó algunas canciones de su repertorio más conocido, pero el sonido no era de muy buena calidad y los parlantes estaban pasados algunos decibeles.

Luego vino una banda argentina ”bulldog” . Los trasandinos lograron entibiar el ambiente, pero el sonido, lejos de mejorar, parecía empeorar. Los solos de guitarra casi no se oían y la voz del vocalista era difusa, pero no decir inaudible.
El público estaba dividido: Algunos coreaban sus canciones y otros pedían a gritos que se fueran
Hasta el momento la tokata había sido asquerosa. Todo mal: el atraso, el sonido, los teloneros. La banda argentina, que aunque querían seguir tocando se percataron de que el público ya estaba demasiado impaciente y dejaron el escenario. Empiezan por tercera vez las pruebas de sonido cuando en una esquina del escenario vemos a Steve Diggle con anteojos, una cerveza y un cigaro, vestido de terno y con una gran sonrisa.
Por fin Sube buzzcocks. Están viejos. Se ven viejos, se sienten viejos, pero irradian mucha onda. Han pasado casi 40 años desde que tocaron por primera vez. Veo en sus ojos y siento que este no es el público que esperaban: personas un poco mayores, un poco más calmada, hasta sentada en butacas ( ya que les han dicho que tocan en un teatro).
El teatro novedades no deja de ser sombrío. Se me ocurre que estos viejitos consagrados hace bastante tiempo que no deben tocar en un lugar tan bizarro. Veo a una adolecente a un costado del escenario. Parece ser la hija de alguno de los integrantes. No tiene cara de estar muy feliz. Para una niña venida de Europa, donde los eventos musicales tienen un poco más de clase, digamos, con su respectivo camarín, un baño decente, traerla aquí al tercer mundo y aun teatro que se cae a pedazos no debe ser lo más reconfortante ( quizas un poco pintoresco)..

Sin embargo el público está eufórico y aunque el sonido es pésimo, no hay que ser experto para darse cuenta de eso, hay algo, un espíritu, una conducta, una juventud tan bella, tan pura ,con tanta sed de rock que todo lo negativo desaparece con los primeros acordes que estallan.
Con Boredom, del Time´s up inician su show con clasicos como love lies, breakdown, love you more, what do i get, I believe, y la potentisima orgasm addict.
Nos sentimos en los finales de los 80, en Londres, en Manchester, en Santiago de Chile.
Creo que los buzzcock las están pasando bien. Unos punks no paran de escupir a Steve. Todo es tan desastroso que se debe parecerse mucho a las tokatas de la época.
La fiesta es impecable, y aunque los solos de guitarra se pierden y la voz de Pete Shelley no es la de antes, disfrutamos, gritamos y bailamos. Acordes rápidos, solos de de los que se ven pocos actualmente, cargados a los sonidos acoplados, una batería veloz, y mucha fuerza en la interpretación. Es un espectáculo ver a esos 4 caballeros tocando punk. Me recuerdan a los Rolling Stones, pero sin el ego de rock-star. Son sencillos, se rien, juegan con el público, se equivocan. Es una gran presentación de rockandroll. Sólida. Nada que decir. Es un gran concierto. Cuando hay escuela, nada empaña la actuación.









x cara de zapato

domingo, 7 de noviembre de 2010

maskintape

nos volvimos fanáticos de sus películas y de sus canciones.
íbamos a ver sus obras de teatro, las que dirigía y en las que actuaba.
de alguna forma su estilo representaba a la perfección toda la nostalgia de nuestra generación. toda la rabia, la impotencia y el dolor que se mezclan en nuestras venas y que quiere salir a toda costa, bajo cualquier medio. algunos se inyectaron, otros se cortaron,pero la mayoría solo se toma cerveza en la pieza o fuma marihuana en la plaza, conversando de las desepciones,de los jóvenes que se entregaron a la comptentencia y a la alienación.
pensamos con nostalgia que irnos del país es una solución para nuestros problemas, pero lo que vuelven llegan tan vacíos como se fueron.

usamos plumones para rayarnos, ser un slogan deambulando por la calle. nos rayamos algunas letras de sus canciones, el nombre de alguna de sus películas, o alguna frase de la obra de teatro en la que actuaba.

nadie lo conoce. solo nosotros.
cuando un adulto nos pregunta por el significado de esa frase no logra entender.